La poda es una de las tareas más importantes dentro del ciclo vegetativo de este árbol.

Los más viejos siempre decían que un olivo para estar bien sano y hacer unas producciones adecuadas, debe estar aireado, iluminado y esventegado, y por ello, tiene un papel muy importante la poda.

Hacia finales del mes de enero, pasados los fríos más intensos, es un buen momento para iniciar las tareas de poda y mejor no alargarlo más allá de abril.

Este es un trabajo muy manual, que se basa en sacar una parte de la vegetación del árbol que oscila entre el 15 y el 30% del ramaje, a fin de sacar rama vieja, dar entrada de luz ya la vez también pasará mejor el aire, muy importante para prevenir enfermedad que le pueden afectar mucho, como puede ser «el ojo de gallo» o «repilo» de la hoja.

Además, al sacar ramas poco productivas hace que toda la rama joven crezca con mucha más fuerza y esta es mucho más productiva favoreciendo también a un fruto de mejor calidad.

Con las tareas de poda, un trabajo no menos importante, es el hecho de eliminar todos los restos, ya que podrían ser un foco de enfermedades debido a que la madera del suelo se puede empezar a carcomer y podría afectar seriamente el cultivo. Por este motivo se pueden retirar y quemarlas, o tal como solemos hacerlo nosotros que es trituralos y así volvemos a aportar los restos de poda en el mismo terreno en forma de abono.

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