El alimento es primordial para el ciclo vegetativo de las plantas, y sin él no se pueden desarrollar, crecer ni producir.

En nuestra explotación miramos que sea el máximo sostenible posible y no disponemos de riego, por eso aplicamos abono directamente al suelo.

La materia orgánica que utilizamos siempre proviene de granjas donde los animales no están estabulados y justo después de sacarla pasa por proceso de compostaje de diferentes meses hasta que está listo para poderlo aplicar a los cultivos que normalmente lo hacemos entre los meses de febrero y marzo.

A la hora de aplicarlo lo hacemos con un remolque mecanizado que mediante un subsolador lo podemos enterrar a la profundidad que queremos, pero en cuanto al olivo, lo dejamos a unos 5 cm de la capa de la tierra, ya que las raíces son muy superficiales.

Para que la materia orgánica sea efectiva, necesita unos grados de humedad, sin ésta, las plantas no pueden absorber el alimento.

La materia orgánica, es mucho más costosa de aplicar que otros abonos químicos, pero el rendimiento que da, la larga duración que se mantiene en el terreno y la facilidad en acumular agua hace que sea inmejorable. Dicho de otro modo, las plantas lo agradecen ya que tienen un mejor crecimiento, el rendimiento es mucho más constante, el fruto más lustroso y los cultivos mucho más resistentes a las enfermedades.

También debemos decir que a la hora de aplicar el compostaje tenemos en cuenta el tipo de luna. La luna influye mucho en la agricultura. Aunque hay quien no cree, nosotros nos fijamos mucho. Por eso nuestra materia orgánica lo aplicamos en luna vieja. Es cuando la materia trabaja mejor y es más eficaz.

La materia orgánica y el cultivo de oliveras

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